Meditando
Hoy asistí al funeral de una persona que apenas conocí. Ella falleció hace tres días después de varios años de lucha contra el cáncer. La reacción de su esposo, con quien sí me relaciono en el plano laboral me puso a pensar.
El dolor evidente de su familia hizo que se me rodaran una que otra lagrima, me conmovió en especial el lamento del esposo quien clamaba “Cuida de mis hijos! Cuídalos mucho desde donde estés!” llorando le agradeció por todos los años de felicidad que pasaron juntos.
En la rutina diaria doy por sentado todo lo bueno que tengo, olvido que la vida es efímera y lo que hoy tengo y mis seres queridos no estarán siempre conmigo o yo con ellos.
No me gusta asistir a los funerales pero siempre termino agradecido de haber ido. Es como un pequeño recordatorio que me hace apreciar las bondades de la vida para con todos nosotros y las bendiciones que a veces doy por sentadas.
El dolor evidente de su familia hizo que se me rodaran una que otra lagrima, me conmovió en especial el lamento del esposo quien clamaba “Cuida de mis hijos! Cuídalos mucho desde donde estés!” llorando le agradeció por todos los años de felicidad que pasaron juntos.
En la rutina diaria doy por sentado todo lo bueno que tengo, olvido que la vida es efímera y lo que hoy tengo y mis seres queridos no estarán siempre conmigo o yo con ellos.
No me gusta asistir a los funerales pero siempre termino agradecido de haber ido. Es como un pequeño recordatorio que me hace apreciar las bondades de la vida para con todos nosotros y las bendiciones que a veces doy por sentadas.


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