En el Demolition Derby
En este deporte la fuerza y habilidades físicas cuentan poco a la hora de entrar en el circulo de los ganadores y los que se alzan con la victoria son lo mejores pilotos con un buen equipo de mecánicos, una buena maquina y un poco de suerte.
Las carreras de demolición se han popularizado en los últimos años pues atraen un número mayor de espectadores cada año.
El objetivo de este deporte es simple, chocar al resto de los participantes para inmovilizar sus vehículos y ser el último en el ruedo de lodo con un automóvil en movimiento.
El premio al vencedor puede oscila entre 400 a mil dólares y varía según el evento y el número de participantes.

Al finalizar la carrera o derby la mayor parte de los automóviles participantes esta en condiciones impresionantes casi convertidos en chatarra.
Ante el asombro de propios y extraños las lesiones a conductores son mínimas y muy esporádicas.
“Este es el deporte motorizado mas seguro que exista, por las precauciones que tomamos así como las bajas velocidades que manejamos hacen que los pilotos estén bien protegidos”, me dijo Dale.
Penn organiza espectáculos de exhibición de los conocidos “Monster Trucks” en conjunto con carreras de demolición dos veces al año en Tucson.
Según Penn, durante sus presentaciones ninguno de los pilotos ha salido herido de gravedad.
La invitación
Dale Penn, me habló sobre la posibilidad de participar como piloto en una de las carreras de demolición y acepté.
En realidad fueron 4 carreras y se realizaron el viernes 7 y sábado 8 de octubre en los terrenos del rodeo de Tucson.
Las primeras tres carreras no conseguí resultados positivos sin embargo, la última carrera alcancé el tercer lugar.
Cuando acepté la propuesta de Penn para manejar un automóvil en la carrera de demolición nunca imaginé el tiempo y recursos que se invierten para poder participar.
El automóvil
Según Penn los mejores vehículos para este tipo de deporte son los que fueron construidos durante la década de los años 70 pues la carrocería es muy rígida y son fáciles de conseguir a precio razonable.
El vehiculo que manejé es un Malibu Classic del año 1974 el cual lo tomé prestado del organizador, con la condición de regresarlo en el mejor estado posible.

“Yo te presto el carro, pero tu lo tienes que preparar para el derby, yo te puedo indicar como hacerlo y darte algunos tips pero nada más”, me dijo el promotor.
Las reglas para los automóviles son muy específicas y están diseñadas a proteger a los conductores.
Lo mas importante es dejar el vehiculo con solo el metal, todos los adornos de cromo deben removerse así como todos los vidrios, micas plásticas, parte de plástico y todo lo que pueda desprenderse del auto.
Los patrocinadores
Con el fín de reducir los gastos, Dale recomendó buscar patrocinadores quienes además de proveer con las partes necesarias para las modificaciones del automóvil, pudrían hacer el trabajo necesario.
Encontrar patrocinadores fue relativamente fácil, un taller mecánico y una llantera proveyeron lo más básico a cambio de adornar el automóvil con el nombre de sus respectivos negocios.
El proceso de pintar los nombres de los patrocinadores lo realicé con pintura en aerosol dirigida a moldes de letras impresas en papel adheridas al carro, tanto en los 4 guardafangos, el cofre, la cajuela y el techo.
El equipo
Debido a que mi fuerte no es la mecánica automotriz, el equipo formado por mi hermano Gabriel Nuñez, Ivan Ibarra y Rene Torres fueron de incalculable ayuda para echar a andar el automóvil tras cada una de las carreras.
Al finalizar cada carrera el equipo o “racing team” como lo llamamos, accionaba de manera impresionante para tener el carro listo cuando parecía que este ya no tenía remedio.
En un evento de este tipo la imaginación, conocimientos y habilidades de los integrantes del equipo son determinantes para que el vehiculo pueda seguir participando.
Durante la primera carrera participaron alrededor de 25 automóviles y como muestra de la habilidad del equipo que echaron a andar el carro tres veces, para la carrera final solo participamos 7 y un servidor terminó en tercer lugar.
Las reparaciones entre carreras fueron desde cambios de llantas, enderezar la carrocería, tapar fugas de agua y gasolina y cortar partes de metal enroscadas de los guardafangos.
Detrás del volante
Debido a lo reducido del espacio, el número de participantes y el ruedo inundado, la velocidad máxima que se alcanza no supera las 20 millas por hora sin embargo todo sucede muy rápido.
En todo momento hay que estar alerta para tratar de salir de situaciones en las que puedan dañar el vehiculo y en el ultimo caso, sujetar bien el volante para esperar el golpe preparado.
Aunque las lesiones son raras estas suelen suceder cuando el golpe llega por sorpresa, en varias ocasiones mi cabeza, protegida con un casco, golpeo el marco de la puerta tras choques inesperados.
La lesión más grave que recibí fueron un par de raspones en la rodilla izquierda debido a mi mala postura al conducir.
En este deporte la fuerza y habilidades físicas cuentan poco a la hora de entrar en el circulo de los ganadores y los que se alzan con la victoria son lo mejores pilotos con un buen equipo de mecánicos, una buena maquina y un poco de suerte.Las carreras de demolición se han popularizado en los últimos años pues atraen un número mayor de espectadores cada año.
El objetivo de este deporte es simple, chocar al resto de los participantes para inmovilizar sus vehículos y ser el último en el ruedo de lodo con un automóvil en movimiento.
El premio al vencedor puede oscila entre 400 a mil dólares y varía según el evento y el número de participantes.

Al finalizar la carrera o derby la mayor parte de los automóviles participantes esta en condiciones impresionantes casi convertidos en chatarra.
Ante el asombro de propios y extraños las lesiones a conductores son mínimas y muy esporádicas.
“Este es el deporte motorizado mas seguro que exista, por las precauciones que tomamos así como las bajas velocidades que manejamos hacen que los pilotos estén bien protegidos”, me dijo Dale.
Penn organiza espectáculos de exhibición de los conocidos “Monster Trucks” en conjunto con carreras de demolición dos veces al año en Tucson.
Según Penn, durante sus presentaciones ninguno de los pilotos ha salido herido de gravedad.
La invitación
Dale Penn, me habló sobre la posibilidad de participar como piloto en una de las carreras de demolición y acepté.
En realidad fueron 4 carreras y se realizaron el viernes 7 y sábado 8 de octubre en los terrenos del rodeo de Tucson.
Las primeras tres carreras no conseguí resultados positivos sin embargo, la última carrera alcancé el tercer lugar.
Cuando acepté la propuesta de Penn para manejar un automóvil en la carrera de demolición nunca imaginé el tiempo y recursos que se invierten para poder participar.
El automóvil
Según Penn los mejores vehículos para este tipo de deporte son los que fueron construidos durante la década de los años 70 pues la carrocería es muy rígida y son fáciles de conseguir a precio razonable.
El vehiculo que manejé es un Malibu Classic del año 1974 el cual lo tomé prestado del organizador, con la condición de regresarlo en el mejor estado posible.

“Yo te presto el carro, pero tu lo tienes que preparar para el derby, yo te puedo indicar como hacerlo y darte algunos tips pero nada más”, me dijo el promotor.
Las reglas para los automóviles son muy específicas y están diseñadas a proteger a los conductores.
Lo mas importante es dejar el vehiculo con solo el metal, todos los adornos de cromo deben removerse así como todos los vidrios, micas plásticas, parte de plástico y todo lo que pueda desprenderse del auto.
Los patrocinadores
Con el fín de reducir los gastos, Dale recomendó buscar patrocinadores quienes además de proveer con las partes necesarias para las modificaciones del automóvil, pudrían hacer el trabajo necesario.
Encontrar patrocinadores fue relativamente fácil, un taller mecánico y una llantera proveyeron lo más básico a cambio de adornar el automóvil con el nombre de sus respectivos negocios.
El proceso de pintar los nombres de los patrocinadores lo realicé con pintura en aerosol dirigida a moldes de letras impresas en papel adheridas al carro, tanto en los 4 guardafangos, el cofre, la cajuela y el techo.
El equipo
Debido a que mi fuerte no es la mecánica automotriz, el equipo formado por mi hermano Gabriel Nuñez, Ivan Ibarra y Rene Torres fueron de incalculable ayuda para echar a andar el automóvil tras cada una de las carreras.
Al finalizar cada carrera el equipo o “racing team” como lo llamamos, accionaba de manera impresionante para tener el carro listo cuando parecía que este ya no tenía remedio.
En un evento de este tipo la imaginación, conocimientos y habilidades de los integrantes del equipo son determinantes para que el vehiculo pueda seguir participando.
Durante la primera carrera participaron alrededor de 25 automóviles y como muestra de la habilidad del equipo que echaron a andar el carro tres veces, para la carrera final solo participamos 7 y un servidor terminó en tercer lugar.
Las reparaciones entre carreras fueron desde cambios de llantas, enderezar la carrocería, tapar fugas de agua y gasolina y cortar partes de metal enroscadas de los guardafangos.
Detrás del volante
Debido a lo reducido del espacio, el número de participantes y el ruedo inundado, la velocidad máxima que se alcanza no supera las 20 millas por hora sin embargo todo sucede muy rápido.
En todo momento hay que estar alerta para tratar de salir de situaciones en las que puedan dañar el vehiculo y en el ultimo caso, sujetar bien el volante para esperar el golpe preparado.
Aunque las lesiones son raras estas suelen suceder cuando el golpe llega por sorpresa, en varias ocasiones mi cabeza, protegida con un casco, golpeo el marco de la puerta tras choques inesperados.
La lesión más grave que recibí fueron un par de raspones en la rodilla izquierda debido a mi mala postura al conducir.


2 Comments:
Oye wey, ¿crees que a mí me dejen manejar un carro en el Demolition Derby? Yo les choco a todos, ¡eso tenlo por seguro!
Tu subete y hechale chingazoz que al cabo para eso son los inches carros.
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